Por: Fundación Comunikate (Ganador Convocatoria Pública Alcaldía Mayor de Bogotá – Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte)

Música, memoria, territorio y cultura se dieron cita en la segunda edición del Festival Orígenes, un encuentro que conectó las tradiciones de pueblos originarios de Colombia y Latinoamérica con nuevos lenguajes artísticos y las generaciones jóvenes de Bogotá.

Bogotá. ¿Qué ocurre cuando los saberes ancestrales dejan de ser vistos como una expresión del pasado y encuentran nuevos escenarios, nuevos públicos y otros lenguajes musicales?

La segunda edición del Festival Orígenes, Sonidos y Saberes Ancestrales planteó precisamente ese encuentro. En medio de la agenda cultural de Bogotá, artistas, comunidades y ciudadanos se reunieron alrededor de la música, la memoria, las tradiciones y las diferentes formas de entender y expresar la identidad cultural.

Para Radio Sur 106.4 FM y la Fundación Comunikate, el festival representó también una oportunidad para acercar esta agenda cultural a las comunidades del sur de Bogotá, mediante un informe especial construido a partir de voces recogidas directamente en el territorio. La propuesta buscó mostrar el acontecimiento desde las experiencias de sus protagonistas y participantes.

Una segunda edición para consolidar un proceso

Francisco Tapiero Productor Festival Origenes

De acuerdo con Francisco Tapiero, coordinador del Festival Orígenes, esta segunda edición significó la consolidación de un proceso iniciado un año atrás.

El encuentro reunió expresiones musicales y culturales de pueblos indígenas y comunidades de diferentes regiones de Colombia, así como de otros países latinoamericanos. Tapiero destacó la participación de invitados provenientes de Perú, Brasil, Bolivia, Ecuador y México, además de artistas de distintas zonas del país.

Pero Orígenes no se limitó a una programación musical. Según explicó su coordinador, el festival incorporó también una agenda académica, con espacios destinados al intercambio y al encuentro de saberes.

La apuesta, en ese sentido, va más allá de presentar artistas sobre un escenario: busca generar espacios donde diferentes comunidades puedan compartir sus conocimientos, experiencias y expresiones culturales.

Tradición viva: conservar sin dejar de transformar

Uno de los conceptos centrales del festival es el de tradición viva.

Para Tapiero, mantener viva una tradición significa conservar el legado de los pueblos originarios, incluyendo la oralitura, las historias, los rituales y las prácticas transmitidas entre generaciones.

Pero conservar no necesariamente significa permanecer inmóvil.

El propio desarrollo del festival evidencia cómo esas expresiones pueden encontrarse con nuevas generaciones y con otras manifestaciones artísticas. La música aparece entonces como un espacio de conexión entre quienes mantienen las tradiciones y quienes encuentran en ellas nuevas formas de expresión.

“Tradición viva” es, en esta perspectiva, una memoria que continúa circulando y que puede ser compartida, reinterpretada y transmitida.

La música como puente entre generaciones

Para Francisco Tapiero, la música tiene una capacidad particular para acercar generaciones y comunidades.

El festival incorpora, además de música, expresiones como la danza y la oralitura. La intención es generar un encuentro cultural que pueda ser recibido por públicos diversos y que permita ampliar la participación, especialmente de niños y jóvenes.

La música se convierte así en un lenguaje capaz de conectar territorios y experiencias diferentes.

En el Festival Orígenes, los sonidos tradicionales no aparecen aislados de las expresiones contemporáneas. Por el contrario, dialogan con ellas y encuentran nuevas posibilidades de circulación.

Bolivia llega a Bogotá a través del rap y la identidad aymara

Algua Conrado artísta boliviana participó en el Festival Oríenes

Uno de los encuentros que mejor representa ese diálogo cultural fue la participación de la artista boliviana Alua Conrado Yujra, presentada en el informe como la primera cholita rapera.

Su música está vinculada con la realidad boliviana, su historia familiar y las experiencias de las mujeres y las niñas del altiplano.

Desde esa perspectiva, el rap se convierte en una herramienta para contar historias y transmitir experiencias relacionadas con el territorio y la identidad.

Conrado también habló de la manera en que las tradiciones continúan presentes en Bolivia y de la posibilidad de unirlas con géneros musicales diferentes.

Su propuesta muestra cómo los lenguajes contemporáneos pueden convertirse en vehículos para mantener presentes las raíces culturales.

La quena y el papel de las mujeres

La participación de Alua Conrado también permitió conocer parte de su relación con instrumentos tradicionales como la quena.

En su testimonio contó que está aprendiendo a tocar este instrumento junto a mujeres de una comunidad y mencionó las creencias y debates que han rodeado históricamente la participación femenina en su interpretación.

Su experiencia representa otro ejemplo de cómo las nuevas generaciones pueden aproximarse a prácticas tradicionales desde perspectivas contemporáneas y desde la participación activa de las mujeres.

Hip-Hop: otro lenguaje para el encuentro cultural

El diálogo entre tradición y contemporaneidad también apareció en la participación del DJ y artista de hip-hop bogotano Kadabra, procedente de San Cristóbal.

Su encuentro artístico con Alua Conrado surgió precisamente a partir de un lenguaje compartido: el hip-hop.

La colaboración permitió establecer un puente entre dos experiencias culturales diferentes y demostrar que los géneros contemporáneos pueden abrir espacios para el intercambio entre artistas y comunidades.

El resultado, según relató Kadabra, fue una unión construida desde el arte y el reconocimiento mutuo del trabajo de ambos.

Un mensaje para los jóvenes de Bogotá

Kadabra artísta urbano de Bogotá

El Festival Orígenes también abrió una conversación sobre las oportunidades que tienen los jóvenes de las diferentes localidades de Bogotá para acercarse al arte.

Kadabra dirigió su mensaje a quienes están iniciando sus carreras artísticas y destacó la importancia de rodearse de personas, espacios y experiencias que puedan inspirar y aportar a sus procesos.

Su testimonio pone nuevamente sobre la mesa el papel de los escenarios culturales como espacios de encuentro, formación y construcción de nuevas experiencias para las juventudes.

Cultura, territorio y sentido de pertenencia

El festival también fue leído por sus participantes como una oportunidad para encontrarse con otras expresiones de Colombia y Latinoamérica.

Adriana Rodríguez, participante frecuente del Festival Orígenes, destacó la presencia de músicas andinas y expresiones relacionadas con la Pachamama y el territorio.

Para ella, la participación de artistas de Colombia, Ecuador y Bolivia permitió construir una experiencia que trasciende las fronteras nacionales y que convoca desde una identidad latinoamericana y, especialmente, desde el sur.

Su invitación resume buena parte del espíritu del encuentro: escuchar los sonidos de los pueblos, acercarse a sus músicas y reconocerse en una identidad que puede ser al mismo tiempo andina, colombiana, latinoamericana y del sur.

La memoria cultural no está detenida

El Festival Orígenes deja una pregunta abierta sobre la manera en que una ciudad puede relacionarse con sus memorias y sus tradiciones.

Las voces recogidas durante el encuentro muestran que la cultura puede conservarse no solamente mediante su registro, sino también cuando se practica, se escucha, se comparte y se transmite entre generaciones.

Desde los sonidos de los pueblos originarios hasta el rap; desde la música andina hasta las expresiones de jóvenes artistas bogotanos, el festival plantea un escenario donde tradición y creación contemporánea pueden encontrarse.

Para las comunidades del sur de Bogotá, acercarse a estos acontecimientos también significa reconocer que la agenda cultural de la ciudad puede sentirse propia cuando llega a sus territorios, sus medios de comunicación y sus historias.

Radio Sur 106.4 FM y la Fundación Comunikate realizaron este informe especial desde el territorio, como parte de la propuesta “Voces del Sur: Bogotá y BibloRed en Sintonía”, con el propósito de acercar la cultura y sus protagonistas a las audiencias de la ciudad.

Porque contar la cultura también es una forma de hacer ciudad.